Cirugía Lasik y cirugía de implante de lente en clínica oftalmológica

Hay una conversación que se repite con frecuencia en las consultas oftalmológicas chilenas. Alguien llega decidido a operarse, con la idea clara de que quiere dejar los anteojos atrás, y pregunta directamente: ¿me puedo hacer el LASIK? La respuesta honesta no es sí ni no.

Es: depende de su ojo, de su edad, de cómo está su córnea y de qué espera exactamente después de la cirugía. Esa respuesta requiere un examen, no una opinión basada en lo que le funcionó a un amigo.

En Chile, la cirugía refractiva dejó hace tiempo de ser una alternativa reservada a casos excepcionales. Las clínicas oftalmológicas reciben hoy a personas de edades muy distintas y con motivaciones igualmente variadas: jóvenes que llevan años dependiendo de anteojos, profesionales que buscan mayor comodidad en su actividad cotidiana, adultos mayores cuya visión cambió por una catarata o por la pérdida natural de capacidad de enfoque. La cirugía LASIK y la cirugía con implante de lente intraocular responden a necesidades diferentes, aunque ambas persiguen un propósito común: mejorar la calidad visual cuando existe una indicación médica que lo justifica.

Antes de hablar de cirugía, hay que estudiar el ojo

Una graduación estable desde hace años no es suficiente para indicar una cirugía. Tampoco lo es el hecho de que el procedimiento haya funcionado bien en otra persona con una graduación similar. El ojo debe ser estudiado en su totalidad, y eso requiere una evaluación que va considerablemente más allá de medir cuánto ve el paciente.

El especialista necesita revisar antecedentes médicos, estabilidad refractiva y características anatómicas que pueden cambiar completamente la indicación quirúrgica. Según el caso, la evaluación considera:

  • Estado y espesor de la córnea.
  • Graduación y estabilidad refractiva en el tiempo.
  • Condición de la superficie ocular.
  • Estado del cristalino y la retina.
  • Longitud axial del ojo.
  • Expectativas visuales reales y actividades habituales del paciente.

En algunos casos, el análisis de la aberrometría aporta información adicional que puede ser determinante para definir la estrategia de corrección más adecuada. Son datos que quien llega por primera vez a consultar raramente conoce, pero que para el especialista pueden cambiar por completo la recomendación.

La cirugía LASIK en Santiago de Chile y lo que la hace adecuada o no para cada paciente

La cirugía LASIK es probablemente el procedimiento refractivo más conocido. Modifica la forma de la córnea mediante láser para que la luz pueda enfocarse correctamente y se utiliza para corregir determinados casos de miopía, hipermetropía y astigmatismo. Su atractivo es comprensible: quien ha usado anteojos desde la adolescencia naturalmente busca mayor independencia visual para trabajar, hacer deporte o simplemente desenvolverse durante el día sin depender de una corrección óptica.

Pero querer operarse no equivale automáticamente a ser candidato. La evaluación previa debe establecer si las condiciones del ojo permiten realizar el procedimiento con seguridad y con expectativas de resultado razonables. Entre los aspectos que habitualmente se estudian:

  • Estabilidad de la graduación durante al menos un año.
  • Características topográficas y espesor de la córnea.
  • Calidad de la superficie ocular y presencia de ojo seco.
  • Antecedentes oftalmológicos relevantes.

En determinadas situaciones, el especialista puede considerar una técnica refractiva alternativa o directamente recomendar no operar. Esa decisión, cuando está bien fundamentada, es tan valiosa como la cirugía misma.

Cuando la cirugía de implante de lente intraocular es la respuesta correcta

La cirugía con implante de lente intraocular pertenece a un escenario diferente. Su indicación más frecuente en Chile es la cirugía de cataratas, donde el cristalino que perdió transparencia se reemplaza por una lente artificial. Parece una descripción sencilla, pero detrás de esa intervención existe una planificación minuciosa que empieza mucho antes de que el paciente ingrese al pabellón.

La elección de la lente y el cálculo de su potencia dependen de mediciones preoperatorias precisas, y las expectativas del paciente forman parte igualmente importante de esa decisión. Quien conduce con frecuencia, quien trabaja largas horas frente a una pantalla y quien tiene exigencias específicas de visión cercana pueden necesitar soluciones distintas aunque su diagnóstico sea el mismo.

Por eso la conversación previa con el oftalmólogo importa. No como trámite, sino como parte sustancial del proceso.

LASIK o implante de lente, una decisión que no se toma por comparación

Uno de los errores más frecuentes consiste en preguntar cuál de los dos procedimientos es mejor. La pregunta está mal formulada desde el principio. La cirugía LASIK actúa sobre la córnea. El implante intraocular incorpora una lente dentro del ojo. No compiten: responden a indicaciones clínicas distintas y actúan sobre estructuras diferentes.

La elección depende de variables que solo una evaluación completa puede determinar:

  • Edad del paciente y estado del cristalino.
  • Tipo y magnitud del defecto visual.
  • Condición de la córnea.
  • Presencia de otras enfermedades oculares.
  • Resultados de los exámenes preoperatorios.

Durante la planificación de un implante también pueden adquirir relevancia fenómenos como la disfotopsia, aspecto que el especialista analiza al evaluar las características visuales esperables después de determinados procedimientos intraoculares, especialmente en pacientes con exigencias visuales particulares.

La tecnología avanzó, pero el criterio clínico sigue siendo lo que decide

Los equipos modernos permiten obtener mapas corneales detallados, mediciones biométricas de alta precisión e imágenes que hace dos décadas habrían parecido imposibles. Ese avance transformó la oftalmología. Pero la tecnología aporta datos. El especialista los interpreta, los relaciona con la historia clínica del paciente y decide si una cirugía es conveniente, cuándo y bajo qué condiciones.

En ocasiones la mejor decisión es operar. En otras, tratar primero una condición ocular, solicitar estudios complementarios o simplemente esperar a que las condiciones sean más favorables. Esa prudencia, cuando viene de un especialista con criterio formado, es tan parte de una buena práctica quirúrgica como la técnica misma.

Clínica oftalmológica en Santiago de Chile

Clínica Oftalmológica IOARES, ubicada en San Bernardo y orientada a pacientes de Santiago y la Región Metropolitana, desarrolla una atención que integra consultas oftalmológicas, exámenes especializados y cirugías de ojos. Entre sus prestaciones se encuentran cirugía LASIK, cirugía refractiva, cirugía de cataratas con implante de lente intraocular, atención de córnea y glaucoma, lentes de contacto, prótesis ocular y procedimientos estéticos.

En IOARES la cirugía no se plantea como un procedimiento aislado. Es parte de un proceso que comienza con el diagnóstico, continúa con una planificación individual adaptada a cada caso y requiere controles posteriores para acompañar la evolución visual del paciente con el mismo rigor con que se planificó la intervención.

INFORMACIÓN DE IOARES

PÁGINA web: https://www.ioares.cl
Teléfono: +56 2 28387700 | +56 9 5467 6624 SOLO whatsapp
Dirección Av, Colon Sur 331, San Bernardo

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