Con la contaminación presente en las grandes ciudades y la creciente preocupación por la calidad del aire, empresas, industrias y espacios comerciales han comenzado a prestar bastante más atención a aquello que trabajadores y usuarios respiran durante varias horas al día.
El problema no siempre se limita al polvo visible. También pueden existir partículas suspendidas, olores persistentes, gases y agentes biológicos que requieren soluciones específicas.
En Chile, esta necesidad ha impulsado el uso de equipos de control de olores y desinfección de ambientes, especialmente en actividades donde mantener condiciones sanitarias adecuadas forma parte del funcionamiento diario. Plantas de tratamiento de aguas, industrias alimentarias, frigoríficos, hoteles, cocinas profesionales, laboratorios, instalaciones productivas y recintos con elevada circulación de personas pueden presentar necesidades muy distintas.
Aquí aparece una diferencia importante. Eliminar un olor no significa simplemente cubrirlo con otro aroma, de la misma forma que purificar el aire no necesariamente equivale a desinfectarlo. Cada problema requiere conocer primero qué contaminante está presente, dónde se origina y cuál es la tecnología apropiada para tratarlo.
Actualmente existen soluciones basadas en filtración, radiación UV-C, ozonización, nebulización, ionización y otros sistemas de tratamiento ambiental. Algunas capturan partículas; otras actúan sobre determinados microorganismos o compuestos responsables de olores. Por eso, seleccionar correctamente el equipo es una parte fundamental del proyecto.
¿Qué son los equipos de desinfección de ambientes?
Los equipos de desinfección de ambientes son dispositivos concebidos para disminuir la presencia de determinados microorganismos o contaminantes dentro de un recinto. Dependiendo de su tecnología, pueden actuar sobre el aire, las superficies o utilizarse como parte de un procedimiento de sanitización más amplio.
Su aplicación puede encontrarse tanto en espacios pequeños como en instalaciones industriales. Sin embargo, la capacidad, tecnología y forma de utilización deben guardar relación con las dimensiones y características del lugar tratado.
Entre los elementos que diferentes sistemas pueden ayudar a controlar se encuentran el polvo, polen, partículas suspendidas, algunos microorganismos, determinados alérgenos y olores generados por procesos productivos.
También existen equipos orientados específicamente a mejorar la calidad del aire interior. En este grupo aparecen los purificadores, cuya función dependerá directamente del tipo de filtración incorporada.
¿Cómo funcionan estos equipos?
No existe un único mecanismo. El principio de funcionamiento cambia según la tecnología utilizada y el objetivo perseguido.
Algunos equipos obligan al aire a circular a través de filtros capaces de retener partículas. Otros emplean radiación ultravioleta en condiciones controladas. También existen sistemas que nebulizan determinados productos, equipos de ozonización y tecnologías destinadas al tratamiento específico de olores.
La elección debería considerar el tamaño del recinto, ventilación, fuente contaminante, nivel de ocupación y tipo de actividad desarrollada.
Una oficina pequeña, por ejemplo, presenta necesidades completamente distintas a las de una planta de tratamiento de aguas residuales.
Purificadores de aire con filtros HEPA
Los filtros HEPA se utilizan para capturar partículas extremadamente pequeñas transportadas por el aire. Pueden formar parte de sistemas destinados a disminuir la concentración de polvo, polen y otros materiales suspendidos.
Esto puede resultar particularmente interesante en lugares donde existen personas sensibles a ciertos alérgenos ambientales.
Entre los elementos que pueden encontrarse suspendidos aparecen:
- Polen.
- Polvo ambiental.
- Caspa y pelo de mascotas.
- Ácaros asociados al polvo.
- Diferentes partículas microscópicas.
Un sistema de purificación de aire puede contribuir a mejorar las condiciones interiores cuando está correctamente seleccionado. Sin embargo, un purificador destinado a partículas no necesariamente resolverá un problema industrial de gases u olores, ya que se trata de contaminantes diferentes.
Desinfección mediante radiación UV-C
La radiación ultravioleta UV-C puede emplearse en equipos diseñados para actuar sobre determinados microorganismos.
Su aplicación exige considerar cuidadosamente el diseño del dispositivo y las condiciones de funcionamiento. No corresponde utilizar fuentes UV-C sin las protecciones necesarias, debido a que la exposición directa puede afectar los ojos y la piel.
En instalaciones profesionales pueden existir sistemas cerrados donde el aire circula por una cámara de tratamiento, evitando que las personas tengan contacto directo con la fuente ultravioleta.
Ozono para desinfección y tratamiento de olores
Los generadores de ozono corresponden a otra tecnología utilizada en determinadas aplicaciones profesionales. El ozono posee una elevada capacidad oxidante, característica que permite utilizarlo en procesos relacionados con el tratamiento de ciertos olores y contaminantes.
Pero esta misma propiedad exige precaución.
La utilización de ozono debe efectuarse bajo condiciones controladas, puesto que concentraciones inadecuadas pueden resultar perjudiciales para las personas.
Por ello, cuando una industria analiza implementar desinfección con ozono, resulta importante estudiar previamente el espacio, los tiempos de operación, las concentraciones requeridas y las condiciones de seguridad.
No se trata simplemente de instalar un generador y mantenerlo funcionando permanentemente.
Nebulizadores y atomizadores
Los sistemas de nebulización transforman determinadas soluciones en pequeñas gotas que pueden distribuirse sobre superficies o espacios previamente definidos.
Esta característica permite llegar a sectores que mediante una aplicación convencional resultarían más difíciles de cubrir.
La eficacia depende del producto utilizado, concentración, tamaño de gota, superficie tratada y tiempo de contacto, entre otras variables. Por esa razón, su utilización debería responder a un procedimiento previamente establecido.
En instalaciones industriales también existen sistemas de nebulización destinados al tratamiento de determinados olores, donde el principio de operación y los productos empleados pueden ser diferentes de aquellos utilizados para sanitización.
Ionización y tratamiento del aire
Los ionizadores representan otra alternativa disponible. Estos dispositivos generan iones que interactúan con partículas presentes en el aire, modificando su comportamiento y favoreciendo su deposición o captura, dependiendo del sistema.
Al momento de seleccionar estos equipos conviene conocer exactamente sus características técnicas y verificar si producen ozono como subproducto.
No todas las tecnologías sirven para resolver exactamente el mismo problema, cuestión especialmente importante cuando se comparan equipos únicamente por precio o capacidad nominal.
Equipos de desinfección para pequeñas y grandes instalaciones
Según el lugar donde serán instalados, pueden encontrarse soluciones de diferente capacidad.
Los equipos portátiles facilitan el traslado entre habitaciones, oficinas u otros recintos relativamente pequeños. Los industriales, en cambio, están preparados para trabajar con mayores volúmenes de aire o integrarse dentro de procesos productivos.
También existen sistemas automatizados que incorporan temporizadores, sensores y mecanismos de control.
Para aplicaciones profesionales pueden implementarse equipos de desinfección de ambientes cuya configuración dependerá del problema que necesita resolver cada empresa.
Control de olores industriales, un problema que comienza en la fuente
Un olor persistente puede convertirse en mucho más que una simple incomodidad. En ciertas instalaciones afecta las condiciones laborales, la relación con comunidades cercanas e incluso la operación habitual de la empresa.
Por esta razón, un sistema profesional de eliminación de olores debería comenzar identificando dónde se genera la emanación.
Una planta de tratamiento de aguas residuales no produce los mismos compuestos que una cocina industrial, un frigorífico o determinadas instalaciones de la industria alimentaria.
Una vez caracterizado el problema puede evaluarse la tecnología apropiada.
Los sistemas de control de olores pueden formar parte de estrategias donde intervienen procesos de captación, conducción, filtración, oxidación u otros tratamientos, dependiendo de las condiciones existentes.
El objetivo no consiste en esconder temporalmente una emanación, sino en reducirla mediante una solución técnicamente adecuada.
Principales ventajas de controlar olores y mejorar la calidad ambiental
Cuando estos sistemas se encuentran correctamente diseñados, pueden aportar beneficios concretos a instalaciones comerciales e industriales.
- Reducción de olores persistentes.
- Disminución de determinadas partículas suspendidas.
- Mejora de las condiciones ambientales interiores.
- Apoyo a procedimientos de higiene y desinfección.
- Mayor control sobre procesos que generan emanaciones.
- Mejores condiciones para trabajadores, usuarios y comunidades cercanas.
- Posibilidad de diseñar soluciones específicas para diferentes sectores productivos.
Además, una solución correctamente dimensionada permite evitar el gasto asociado a equipos que finalmente no responden al contaminante existente.
La tecnología más sofisticada no necesariamente será la más conveniente. La solución apropiada es aquella que responde al origen y características reales del problema.
Empresa de eliminación de olores y desinfección con ozono en Chile
Gemat desarrolla soluciones destinadas al control de olores, purificación de aire y desinfección de ambientes para diferentes actividades productivas y comerciales.
Su trabajo considera sistemas orientados a empresas que necesitan intervenir problemas relacionados con emanaciones, contaminación ambiental y condiciones sanitarias dentro de sus instalaciones.
La compañía también desarrolla proyectos vinculados con el tratamiento de aguas, un sector donde el control de olores puede adquirir especial importancia debido a las características propias de determinados procesos.
Dentro de esta área, Gemat participa como una de las empresas de diseño de plantas de aguas servidas o aguas residuales, desarrollando soluciones relacionadas con distintos requerimientos de tratamiento.
Evaluar primero el origen del problema, estudiar las condiciones del recinto y posteriormente seleccionar la tecnología permite conseguir soluciones de control ambiental considerablemente más precisas. Esta diferencia resulta especialmente relevante en instalaciones industriales, donde los olores y contaminantes pueden provenir de procesos continuos y requerir sistemas preparados específicamente para esas condiciones.
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